domingo, 13 de noviembre de 2016

(Cáp. 07) Draco Santorum, un cuento de niños



Ian había quedado paralizado en su sitio mirando el anciano, este a su vez no lograba articular ni una sola palabra que diera explicación a su sobresalto, la puerta a su espalda se abrió apresuradamente, Tanya apareció por ella una vez más demostrando sus arrebatos, pero esta vez era mucho peor, sus ojos brillaban con luz propia, toda su piel resplandecía como recordaba haber visto a  Sensei, casi flotaba con su cabello ondeado en un viento que ella misma emanaba, su expresión era la misma que la de un animalito asustado a punto de atacar con la intención de matar o morir
-¿Que sucede abuelo?
Su voz había sonado como si un ángel hubiera hablado a través de su boca, Ian quedó momentáneamente embelezado por la niña brillosa, ahora que lo pensaba parecía un ángel en miniatura demostrando todo su poder divino, pero los ojitos brillantes recorrieron al muchacho, y vacilaron solo un segundo antes de atacarlo, con lo que seguramente lo hubiera matado, pero ese instante bastó para que sus ojos brillosos se posaran en el pecho descubierto del chico, quien instintivamente apresuró a cubrirse sintiéndose cohibido…
Lo que sucedió luego tomaría mucho tiempo hacérselo entender, un instante después había vuelto a ser normal, Ian ni siquiera había reaccionado aún ni estaba seguro de si avanzaba para acecinarle o no, lo cierto es que en un par de ágiles pasos se hallaba abrazada a su cintura. Lo cierto es que aunque oprimía bastante no era peligroso, así que se detuvo a mirar a Darius que seguía congelado, pero daba la impresión que estaba reaccionando, pero apenas logró murmurar un nombre…
-¡Tanya!
-Abuelo es él, y lo encontré yo, será como en los cuentos...
-¡Tanya ven acá!
-Pero abuelo
-¡Ahora!
La mano del anciano brillo de azul, señaló a la niña que brilló con aquel color un instante, contrajo la mano acercándola al cuerpo y la niña se deslizó sobre el piso arrastrando los pies y desprendiéndose de Ian hasta quedar al lado del hombre, apenas bajó los brazos dejó de brillar, estaba extrañada y miraba el piso, Darius se notaba más cauto, Ian estaba literalmente aterrorizado porque no entendía muy bien que estaba pasando, pero sabía que era algo muy malo.
-Descúbrete chico
Ian miró de reojo la niña y al anciano y se lo pensó dos veces, Darius creyó entender lo que pasaba y sus ojos comenzaron a brillar de un verde luminoso, hizo un intento de mueca en su cara como si tratara de agradecerle a Ian su aviso y con una voz increíblemente seria le pidió a la muchacha que se marchara a atender a su otro huésped. Ian estuvo seguro de que iba a replicar, pero quizás fuera por la autoridad que el anciano había dicho aquellas palabras que no la dejó contestar, se marchó un poco asustada y cerró la puerta detrás de si
El viejo ni bien eso sucedió cambió su postura adelantando ambos brazos, similar a lo que Ian creyó una posición de boxeo, no estaba muy seguro de porqué lo hacía y se preguntó si aquello fuera algún tipo de magia para estudiar aquella cosa en su pecho, con las manos temblando apartó la ropa que usaba para cubrir y expuso la marca que descansaba sobre su corazón.
El anciano mantuvo su posición varios segundos, Ian hacía lo mismo, ninguno se atrevía a realizar ningún movimiento, finalmente Darius no pudo más
-Comienza
-¿Que comience que?
-¿Ataca?
-¿Por qué?
-¿No vas a atacar?
-Claro que no ¿Porque lo atacaría? Usted quería verlo y…
-Pediste que Tanya saliera…-de pronto lo comprendió- no querías que ella te viera…
Ian enrojeció, el anciano fue recuperando su postura lentamente, el brillo se apagó lentamente, de pronto soltó a reír a carcajadas. Algo se rompió en la otra habitación y Darius detuvo su carcajada
-¿Tanya cambiaste ya a esa chica?
-No abuelo, ya casi - Ian comenzó a relajarse de nuevo
-¿Ya puedo cubrirme señor?
-Disculpa todo esto muchacho, cuando pediste que Tanya se marchara, durante un segundo pensé que me atacarías y no querías dañarla para poder entregarla viva al Dragón negro o uno de sus jinetes
-¿Porque haría algo así? Ustedes están ayudando a mi compañera
-Fue una tontería, aquí en Draconia las cosas están un poco difícil en los últimos tiempos, bien, veo que no vas a hacerme daño, yo tampoco te lo haré, así que si me lo permites quiero examinar eso de cerca
-Bueno, si, supongo…
Darius se acercó aún con algo de cautela, permitió al muchacho relajarse mientras le regalaba una sonrisa distendida, acarició con la yema de su dedo la superficie de apariencia metálica, muy ligeramente frío, apreció con cuidado todo el borde y la unión con la piel común de Ian, midió mentalmente el ancho y el alto y observó como el chico no perdía detalle de aquellas observaciones, finalmente hizo brillar la punta de su dedo como si chisporroteara de energía estática y tocó con cautela aquella marca, la misma resplandeció de un fuerte dorado un instante y el viejo cayó de espaldas ligeramente aturdido…
Ian se apresuró a dar un paso adelante y tenderle la mano para ayudarlo a  ponerse de pie, él se negó mientras Tanya volvía entrar, esta vez de manera precavida y aguardando en la puerta, seguramente llevaba ya un rato junto a ella escuchando que pasaba y al sentir el golpe contra el piso se decidió a investigar, Ian se apresuró a cubrirse de nuevo como pudo
-¿Todo está bien abuelo?
-Si Tanya todo esta bien ¿Ya cambiaste a la jovencita?
-Si abuelo, la ropa le queda bien, se ve muy bonita
-¿Ya despertó?
-No abuelo, aún no despierta pero parece que puede hacerlo en cualquier momento, ya comienza a moverse en sueños
-Ve con ella, no creo que sea bueno que despierte y se encuentre sola, se sentirá confundida, es probable que pregunte por Ian, debes garantizarle que el chico esta bien – la chica se retiraba cuando agregó- no te confíes, recuerda que es una archimaga
-Si abuelo
-Bien chico, creo que tenemos mucho, realmente mucho de que hablar, pero antes de ir más lejos necesito hacer una pregunta importante… ¿Desde cuando tienes eso?
-Nací con ella
-Y dime una cosa más, ¿Jamás habías visto mapas como los que te mostré hoy verdad?
-Solo una vez
-¿Una vez? ¿Donde?
-En un libro, pero lo perdí huyendo de la cueva, o eso creo, deberé volver por él, era importante, me lo dio Sensei antes de partir…
La charla se vio bruscamente interrumpida, Ambos miraron la puerta y se apresuraron a correr por el breve pasillo y entrar en el cuarto donde Lissy y la niña estaban enfrentadas, fue la tercera vez que veía a Tanya brillando de aquella manera, la rodeaba una luz blanca como si estuviese ardiendo en llamas, Lissy estaba parada junto a la cama, también brillaba pero de una manera mucho más sutil y ligeramente verde, ambas tenían las manos frente a si y de estas emanaban chorros de luces que chocaban en medio de la habitación con un sonido muy similar al chisporroteo del trigo al prenderse fuego.
-Basta, las dos, las descubrirán
Alzó su mano y la luz de ambas muchachas como si fuera humo se disipo y fue absorbido por el mago, Ian se quedó de una pieza, Sensei había dicho que Lissy era tan poderosa como para enfrentarse a dos docenas de magos, ahora en solo un segundo aquel anciano no solo había absorbido, o eso parecía, la magia de Lissy, si no la de Tanya que también era una archimaga ¿Que clase de mago era aquel hombre? ¿Que tan cerca había estado de morir en su manos unos minutos antes cuando había creído que lo atacaría? Le resultó una gran dificultad tragar y respirar en ese momento
Lissy pasó los ojos del viejo a Ian a su lado, aun a medio vestir y mostrando ligeramente la marca en su pecho, en tres pasos rápidos avanzó y lo abrazó
-¿Estas bien?
-Si, yo si ¿Como está tu brazo?
-¿Mi brazo?
-Si, te golpeaste al caer ¿Recuerdas?
Lissy soltó a Ian para mirarse su brazo, recién ahora recordaba la herida que la había hecho sentir un dolor tan insoportable que llegara a perder la conciencia, de pronto recordó aquella niña, era la que los había encontrado mientras se escondían entre los arbustos, aquel viejo, no lograba recordarlo, pero Ian parecía estar bien, el anciano la miraba con actitud comprensiva y la niña, la niña era otra cosa, la agresividad en sus ojos le hacían sentir estar parada frente a un demonio a punto de saltar sobre ella para atacarla. Así que apartó la mirada, no sin dejar de vigilarla por si era necesario ponerla en su lugar, aunque ya había comprobado que era una maga poderosa, posiblemente también una archimaga, y aquel anciano no era menos poderoso
-¿Como logró eso?-preguntó de pronto el muchacho
-¿Disculpa?
-Como logro que… bien, que dejaran de brillar
-Te refieres a absorber su magia, no realmente –agregó mirando a Lissy-pero absorbe toda la energía mágica liberada desactivando esta magia por unos cuantos momentos, por lo general la confusión que esto genera en el mago o hechicero es suficiente para dejarle fuera de combate, por supuesto, no es una técnica muy simple, pero es la única manera de detener los berrinches de un archimago cuando es joven e incontrolable
-¡Abuelo!-se indignó la niña
-Bueno, creo que todos hemos estado pasando por un momento algo tenso. Tanya ve a preparar un té relajante, y no abuses con la menta en esta oportunidad, Ian, si no lo tomas a mal ve a cambiarte, Usted señorita le recomiendo no vuelva a usar su magia si no quiere causarle problemas a su compañero, tenga la amabilidad de acompañarme.
Ian retrocedió, casi corrió mas que caminó al cuarto del anciano, no tardó ni un minuto en quitarse su ropa y colocarse la nueva, le resultaba extraña, holgada, pero muy cómoda y se sentía agradablemente limpia, no era exactamente una túnica como la del anciano, parecía una camisa holgada y pantalones también muy holgados, sus zapatillas se convirtieron  en algo parecido a unas sandalias o algo muy similar, jamás había visto algo parecido, tan pronto como estuvo listo volvió a salir y se dirigió con sus viejas ropas en las manos a la sala principal donde los demás lo aguardaban, estaban sentados alrededor de una mesa, Tanya sería en aquel instante el té
-Arroja tu ropa vieja a la chimenea, de lo contrario podrían rastrearte hasta aquí si es que aún no lo han hecho, mi casa está construida de una manera muy especial, posee protecciones mágicas tanto dentro como fuera de ella, de lo contrario ya tendríamos aquí todo el ejercito del Dragón negro
Ian no dudó de que aquello tenía poco de amenaza y mucho de verdad, arrojó su ropa al fuego y vio que las llamas cambiaban de colores, era agradable verlo pero su rostro expresaban una sensación de tristeza, tomo un rama que había a uno de los lados y empujó con ella un pedazo de prenda que le parecía haber visto usar a Lissy, cuando todo estuvo quemado se animó a darse la vuelta  y notar que todos estaban mirándolo, así que se dirigió lentamente al lugar que aguardaban para él, sin decir palabra tomó un trago de la infusión y sonrió, aún tenia un gusto a  menta, quizás no tan fuerte pero se apreciaba en el paladar, así que dirigió una sonrisa a Tanya que se notaba abochornada y le costaba mirarlo a  los ojos.
-Parece que todos necesitamos aclarar algunas cosas, merecemos algunas explicaciones, así que diré lo que creo que está sucediendo, y ustedes muchachos deberán corregirme si me equivoco, comprenden eso ¿Verdad?
-Si, creo que será lo mejor
El anciano sonrió a Ian, trató de ordenar un poco sus pensamientos, Lissy estaba observándolo todo como si quisiera memorizar el aspecto de aquel lugar y Tanya se mostraba cohibida, para el anciano aquello resultaba comprensible, el mismo se sentía un poco nervioso, aquello era algo para lo que nadie en Santoru podía estar preparado, sin embargo era un presagio maravilloso que hubiera vivido lo suficiente para verlo
Ahora podía entender como aquellos dos jóvenes encajaban en lo que había sucedido, no era un guerrero protegiendo una archimaga, si no una archimaga protegiendo un… ni siquiera lograba ponerle un nombre al destino de ese muchacho, pasó la lengua por los labios para humedecerlos cautelosamente, Darius era un hombre increíblemente sabio entre su gente, pero aquello… suspiró, buscó las palabras correctas…
-Antes de comenzar quisiera aclarar que tanto Tanya como yo somos miembros de la dinastía imperial de Draconia –Lissy ahogó un suspiro de impresión – somos conocidos por nuestro sexto sentido de la intuición, lo que claro, es malinterpretado generalmente como la habilidad de saber cuado alguien nos miente o trata de engañarnos.
-Comienzo a darme cuenta que eso comienza a ser un problema
-Perdón – Darius le miró fijamente a los ojos, Ian suspiró mirando a  Lissy de reojo
- Ella lee la mente igual que su tío así que imagino que esa será su habilidad natural
- Interesante
- ¿Por qué es interesante? Es una habilidad como cualquier otra – Replicó Lissy
- ¿La lectura mental? No jovencita, puede aprenderse igual que descubrir la verdad, pero el talento natural proviene de una dinastía imperial muy antigua y que se creía extinta hace quinientos siglos, con la legendaria huida de Daramon el archimago más poderoso de todos los tiempos a la fantástica Tera para ocultar y proteger al aún más mítico Arus, Hijo de un dragón dorado, es una historia popular entre los revolucionarios, un cuento de niños: “De Draco Santorum a Tera” Lo leí tantas veces que llegué a memorizarlo
- Dijo Usted ¿Draco Santorum? – intervino Lissy
-“De Draco Santorum a Tera”, “Draco Santurum” es la primer parte de esa historia y nunca hubo una continuación
De pronto los ojos calmos del anciano comenzaron a  dilatarse, su expresión cambió bruscamente a una de cierto pánico, los tres le miraron algo preocupados, pero Darius no podía creer lo que estaba descubriendo, era realmente imposible, aquello escapaba a la fantasía, sin embargo tenía delante de sí a… y lo recordó de pronto…
-Ian, me habías dicho que extraviaste un libro muy especial en al cueva… por casualidad…
-“El Draco Santorum” – confirmo nervioso
La lividez del anciano era apremiante, Tanya lo miraba con cierta preocupación pero deslumbraba alegría, Lissy e Ian estaba realmente confusos, la muchacha no se mostraba muy dispuesta  revelar todo aquello, pero el chico se sentía en confianza con aquel hombre, estaban en un mundo nuevo, donde la magia existía, porque no podría el confiar un poco en su sexto sentido… si es que lo tenía, porque algo le impulsaba en confiar en aquel hombre…
-Tanya trae el libro
La chica saltó de la silla y desapareció por una puerta, diez segundos después dejaba dos libros sobre la mesa, Lissy palideció totalmente, Ian no tanto pero sus ojos se posaron inmediatamente en uno de los ejemplares, era prácticamente idéntico al que había extraviado, los caracteres eran muy claros en la tapa “Draco Santorum”
-¿Es este el libro que perdiste?
-Es idéntico salvo en… el color…
-¿El color?
-Si, el otro era de un color oscuro casi negro, con detalles en plateado y dorado, creo que era oro y plata…
-Dices que… ¿Tuviste en tus manos el Draco Santorum original? El manuscrito que… Por las barbas de… Todo tiene sentido… o todo es real o Ustedes dos han logrado engañarme… y ambas cosas son imposibles…
-Disculpe señor…
-Puedes llamarme Darius muchacha…
-Bien, Darius, como es posible que tenga una copia del Draco Santorum, es imposible duplicar ese libro…
-Abuelo deja que yo se los explique
-Será lo mejor Tanya, tú siempre creíste en estas cosas porque eres demasiado inocente, esto es demasiado grande, si el Dragón negro se enterara
-Disculpen pero no entendemos nada
La niña dirigió su mejor sonrisa a Ian, luego bajó la vista avergonzada, tomó un trago de su té tratando de conservar la compostura, y luego comenzó a hablar como si Lissy y su abuelo ya no estuvieran en la sala
-Draco Santorum es un cuento de niños para leerles antes de ir a dormir, enseña muchísimos trucos mágicos que todo niño quiere hacer, cosas sencillas por supuesto, relata la historia Daramus, su nacimiento como Archimago, que desde niño reveló poseer una magia increíblemente poderosa y un talento muy especial de su dinastía imperial es controlar la mente de sus rivales y entenderles cual si fueran libros abiertos. En aquellos tiempos Draconia era manejada entre tres dinastías imperiales, la de mis ancestros, los de Daramus y los dragones
-¿Dragones?
-Por eso Draconia es el imperio más amplio porque fue la unión de dos dinastías imperiales humanas y seguidoras del reinado de los dragones. En el Draco Santorum se menciona mucho sobre aquellos tiempos y las batallas anteriores en que Draconia estaba dividida y enfrentada entre si, pero se unificaron por gloria a los dragones. Para asegurarse que la unión sería eterna ambas dinastías se mezclaron, y el rey dragón que bajó desde el sol, estuvo presente en el nacimiento de la criatura, sobre la cual lanzo su poderosa llama llenándolo de la magia del dragón, pero el niño no murió, pero en su pecho quedó una quemazón sobre su corazón, porque el poder del dragón era demasiado grande para un cuerpo humano y podría matarle, así que arrancó una escama de su propio pecho y la coloco sobre el del niño tapando al herida, desde entonces quedó marcado. Los otros festejaron ante esta unión que traería paz a Santoru, pero el pueblo de Nyss no estaba feliz, ya que planeaba a través de la guerra apoderarse del territorio debilitado de Draconia, así enviaron sus mejores asesinos para matar al niño, fallaron una y otra vez, lograron acecinar a la madre y a toda la familia de Daramus, este, temiendo por la vida de su hijo y por el fin de su linaje huyó perseguido por incontables asesinos, se reunieron los mejores magos de todos los reinos para resguardar al niño nacido con el poder del Dragón y su padre, y lo enviaron a Tera un mundo demasiado lejos para ser alcanzado por los asesinos, pero necesitaban ayuda especial. Antes de ser enviado a Tera el rey dragón fue llamado, y cuando se presentó a los magos para ayudarlos traía una profecía del Dragón anciano, el más sabio de los dragones, usaría su magia para esconder el niño que aquel día cumpliría el décimo séptimo año de vida, pero un día en Nyss nacería un archimago tan poderoso que pondría en riesgo todo Draconia, entonces un hijo de Daramus debería regresar junto a un hijo de Arus para detenerlo, cuando el momento llegara lo sabrían porque nacería un niño capas de reclamar la bendición del jinete dragón que llevaba Arus y nacería con su misma marca, serían entonces llamados por el propio descendiente del rey dragón para volver y reinar de nuevo en Draconia. Draco Santorum es poco más que el diario que llevaba Daramus de sus aventuras hasta el día que parte a Tera por la magia del rey dragón, pero antes de partir, declara en la ultimas líneas de su diario, que haría copias del mismo para que todo Draconia aguardase el momento de su regreso.
Se hizo un denso silencio, Tanya recuperó el aliento de tanto hablar sin detenerse, todos aprovecharon a beber su infusión, miró a Ian y le dirigió su mejor sonrisa, luego abochornada comenzó a estudiar una pequeña mancha que había en la mesa debajo de su taza… Ian apenas era capaz de respirar, Lissy estaba totalmente impactada, todo aquello era mucho más de  lo que podían asimilar… Tanya expresando su cansancio en un rostro apagado levantó la vista, conciente que aún quedaba algo más por decir…

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